El descenso de los niveles
de testosterona hace que se reduzca la producción de espermatozoides.
Una gran cantidad
hombres de edad avanzada recurren a terapias que incrementan los niveles de testosterona para mejorar sus problemas de impotencia
sexual y su calidad de vida. La testosterona es una hormona masculina que se produce en los testículos y
que, además de mantener los huesos y músculos fuertes, es la encargada de
producir espermatozoides y de mantener el libio. Con la edad, los niveles de
testosterona bajan de forma progresiva, lo que puede acabar desembocando en
problemas de disfunción eréctil y falta de apetito sexual. Según la
revisión de estudios publicada en la revista Urología, la
disfunción eréctil o impotencia es una patología común cuya prevalencia se
estima entre el 2 y el 10 por ciento en hombres de entre 40 y 50 años, entre el
30 y 40 por ciento de entre 60 y 70 y en más del 50 por ciento en mayores de
70.
“La gran mayoría de
los hombres, a lo largo de su vida, sufre algún problema de erección debido a
ciertos medicamentos, estrés o enfermedades puntuales”, asegura Natalio Cruz,
coordinador nacional de Andrología de la Asociación Española de Urología y
Director de Andromedi Centro de Andrología y Medicina Sexual. Cuando los
episodios son más recurrentes se considera disfunción eréctil, “que es más
común en aquellos pacientes que tienen diabetes,hipertensión, problemas neurológicos, cardiovasculares, de próstata, o de colesterol, aunque también influyen el tabaco y el
alcohol”, subraya el experto.
El punto es que, como
apuntan diferentes estudios epidemiológicos, se trata de una patología
infradiagnosticada y subtratada. “De hecho, tan sólo el 20 por ciento de
los que la sufren consultan su problema con el médico, ya sea por vergüenza,
sobre todo si el especialista es una mujer, por factores culturales o porque no
se le da la suficiente importancia”, advierte el doctor Cruz.
Cada vez son más los
hombres deciden combatir sus problemas de disfunción sexual supliendo sus
carencias de testosterona de la mano de hormonas masculinas artificiales que
pueden aplicarse en forma de gel, parches, implantes o inyecciones. Sin
embargo, hasta el momento no se sabe con certeza la efectividad de estos
tratamientos y sus efectos a largo plazo.
Los Investigadores del
Hospital Brigham and Women´s (BWH) han publicado en la Revista de la Asociación
Médica Estadounidense JAMA los
resultados de un estudio en el que concluyen que, si bien la tetosterona no
parece propiciar laaterosclerosis o endurecimiento de las arterias, como
se venía sospechando, tampoco evita la impotencia sexual ni los problemas de
salud asociados al envejecimiento.
“Los resultados de
este ensayo sugieren que los hombres no deberían usar la testosterona
indiscriminadamente. Descubrimos que es poco probable que los hombres con
bajos niveles de testosterona obtengan beneficios en términos de la función
sexual o la calidad de vida, dos razones por las que los hombres solicitan esta
terapia”, indica Shalender Bhasin, del BWH.
Según la última sesión científica anual del Colegio Americano de Cardiología que
se celebró el pasado mes de marzo en San Diego, California, la ateroesclerosis
es la primera causa de muerte en el mundo. Aunque los resultados de las
pruebas que se realizaron a más de 300 hombres de edades superiores a los 60
años no mostraron ninguna relación entre la testosterona y esta enfermedad
provocada por la grasa y el colesterol que bloquean las arterias, Bashin
puntualiza que todavía es necesario obtener datos a largo plazo para precisar
sus efectos tanto en la ateroesclerosis como en otros problemas
cardiovasculares.
